miércoles, 12 de enero de 2011

Mi defensa



Si quienes ignoran la pureza del poeta preguntan por el éxito o por el fracaso, será imposible responderles, porque son meras ilusiones. No existe nadie tan exitoso ni tan fracasado porque siento necesario creer en el individuo y en la materia definitoria con que dirigimos nuestra vida, acaso asimilada de mediana manera con una fe que nos llena de símbolos y simbolismos, predestinado así el futuro a la inspiración.

El presente es la herramienta, y el devenir la arcilla de la obra, que con un estilo personal, nos permitirá la esperanza de ser creadores. ¿Para qué estudiamos? Para entender que la vida, como una sopa servida, aunque humeante, fuera de la olla se está enfriando.

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